Bueno, como ya he comentado en otras ocasiones, Clapton fue mi pasion durante muchos años, y, la verdad es que atendiendo a la dignidad de grabaciones como esta no me siento en absoluto arrepentido. Si hablamos de otras épocas ya la cosa cambia.
Sin duda una de las cosas mas interesantes a la hora de seguir su carrera consiste en acercarse a su momento de mayor creatividad a traves de las multiples colaboraciones que fue emprendiendo en los últimos años 60. Entre ellas, su etapa Blues Breaker, aunque corta, no tiene desperdicio.
John Mayall, parecía destinado a descubrir guitarristas. Afanoso recuperador de clasicos del blues - que en 1966 seguramente no eran tan clasicos - siempre trato de hacerse acompañar de guitarristas de relumbron que fueran capaces de darle la brillantez merecida a las composiciones que el elegía o fabricaba. Este es seguramente su disco mas famoso y desde luego la época con la que más me identifico. Me he acercado a discos modernos y la verdad es que no consigo conectar a niveles de emocion similares a los que este disco me produjo en su dia.
Compre el disco a traves de Discoplay - sinceramente no se como me acuerdo, pero me acuerdo de la llegada mensual de mi BID - aprovechando una de esas avalanchas de ofertas que hacia la tienda a traves de esa revista que mandaban a todos sus asociados. Aunque habia una peculiaridad. El disco es de DECCA y todo eso, pero la portada es de color naranja en lugar de la mas tradicional en la que se ve a Mayall, Clapton, Mc Vie y Flint sentados y leyendo un tebeo. No me quejo, aunque la verdad es que la original mola más :-).
Musicalmente es el disco perfecto para introducirse en el UK blues rock de la epoca y en esa fase previa de la que luego saldrían bandas realmente descomunales como Led Zep o Cream. Hay momentos esplendidos como la inicial All Your Loving de Otis Rush, la ardiente Double Crossing Time que no entiendo como Clapton no recupera mas a menudo o el What I'd say de Ray Charles combinando unos bonitos teclados y un sonido plenamente psico-60s del que Clapton se alejaría paulatinamente. Esencial. Sin duda.




