14/11/09

Song 26/31: Killing in the name


Resulta que vas a un concierto y que el celebrante suspende; si te has hecho 500 kms. es casi una tragedia - ya me pasó con John Hiatt en San Sebastián -, sin embargo, si es en tu ciudad, la cosa no es para tanto. Coges a los colegas con los que ibas a ir, te metes en un bar y ya está. Otra vez será.
Aquel día RATM nos falló debido a una de esas rarísimas excusas que dan los grupos cuando pasan estas cosas, y optamos por plan B.
Fuimos elevándonos y de cervezas con tapa pasamos a cervezas solas; de ahi a cubatillas y por último a cubatillas con chupitos ... ¡mala decisión!.
Acabamos en un antro granaino que no sé si sigue existiendo llamado La Pompa. Mucha camiseta de Morello y compañía - tan de moda en aquellos tiempos - pero nosotros a lo nuestro. Al menos al principio.
Parecía que media audiencia del concierto estaba allí mismo por lo que el dueño del bar no tuvo otra que obsequiarnos cada cierto tiempo con saltarines momentos "quemechupenlapolla" que eran celebrados de modo generalizado. ¡Fue imposible mantenerse ajeno!. A la tercera o cuarta excursión por el temita de marras ya formábamos parte de la masa informe ... y seguramente, nos encontrábamos entre lo peorcito de ella. El odioso "quemechupenlapolla" salía de nuestras bocas sin control alguno ...
Mantuvimos el tipo como buenamente pudimos entre camisetas y músculos de segunda y, cuando llegó el momento de la retirada, decidí obsequiar a mi huésped con una de mis más clásicas ceremonias post-noche chupitera. Es simple. Llegas a casa, abres el frigo y, antes de que el sueño y el mareo puedan contigo, te empapuzas todo el embutido que puedes con mucho pan. Hay estómagos preparados para ello y hay estómagos que no. Mi estimado huésped aún recuerda el chopped de mi madre.

13/11/09

Song 25/31: Do you remember rock and roll radio?


Mini-Kathleen daba golpes en el techo. Igual que su papá y su mamá.
Siempre tuve cierta envidia de una pareja que conocí en Almería ... su hijo era capaz de decir - ¡Papá No Fun! - refiriéndose indudablemente a la canción de los Stooges. El crío lo solicitaba a gritos cada vez que se metían en el coche igual que otros piden el corro de la patata. Así que, cuando me llegó el turno, intenté desde el principio que a MK le gustase algo de lo que papá escuchaba. Algo que me hiciese sentir orgulloso.
Algún día tuve algún éxito menor con alguno de los temas de Nick Cave en Murder Ballads. No estuvo mal. Algo sangriento, pero bien. De todos modos no era la explosión rockera que yo esperaba de sangre de mi sangre.
El momento de orgullo real y absoluto vino en uno de los innumerables viajes que hacíamos entre Granada y Almería en aquellos años. Hacía poco que me había hecho con el disco de homenaje a los Ramones y, sin saber bien porqué, la Kiss-energy empezó a hacer mella en MK. ¡Gran momento!. Tres en un Focus color verde golpeando el techo rítmicamente según el tema caía una y otra vez en el coro central. Con el tiempo la cosa se convirtió en una costumbre y en cada viaje en el que la canción salía por los altavoces MK golpeaba el techo al ritmo de Kiss. ¡Eso sí era lo que yo buscaba!.
Hoy MK ha girado hacia el pop patrio desafortunadamente. He tenido momentos de brillantez con Calexico y Willie Nile en tiempos recientes ... pero debo confesar que la influencia materna en las peregrinaciones hacia el colegio están haciendo que tome ventaja una opción que yo no consideraba siquiera. Como se suele decir ... ya tendrá tiempo de cambiar.


12/11/09

Song 24/31: Behind the wall of sleep


AC/DC meets The Beatles ... eso se solía decir de la música de The Smithereens. Y la verdad es que nadie iba muy desencaminado con esa definición. Tengo la edad suficiente como para haber escuchado Blood and Roses en la radio y como para haber seguido a esta banda desde hace más de veinte años. Hoy, con no mucho que ofrecer en lo musical, siguen pareciéndome un grupo dignísimo y que sobretodo ama lo que hace. Es adorable ver a Pat diNizio tratando de recuperar el espíritu de los viejos tiempos, ya sea solo o con la banda, y revivir aquellos años del alt-rock americano del que gracias al cielo seguimos teniendo buenos ejemplos por doquier.

Mi primer disco de los Smithereens me lo grabó Jordi Martí (un saludo desde aqui si es que sigues por ahí y por misteriosas razones lees esto). Un compañero de clase de 2º BUP. Desde entonces siempre me he sentido cercano a ellos y me han acompañado en innumerables ocasiones de mi vida. Mi favorito, desde luego, es Especially for you, pero la verdad es que tanto Green Thoughts como 11 como Blow Up me parece que mantienen un nivel excelente. Creo que luego bajaron algo con A date with ... y la verdad es que luego me pierdo entre directos, recopilaciones, discos de diNizio en solitario y el probablemente desacertado abandono de la lucha que para mi representa esta costumbre que estan tomando de versionar discos clasicos de sus héroes.

Para recordar a un grupo así necesitaría las 31 canciones. Los Smithereens siempre han estado ahí. Tanto en años jóvenes - The world we know, Before and After -, en recopilaciones a novietas - In a lonely place -, en años de estudio atroz - Sick of Seattle o la preciosa Maria Elena, o en horas y horas de espera a la salida del trabajo de Kathleen (quien la conoce sabe a lo que me refiero!) - Get a hold of my heart. Así que para no convertir esto en una elegía de mi amor por diNizio y sus muchachos, me decantaré por lo obvio: Behind the Wall of Sleep. Una canción que TODO EL MUNDO debería conocer. Simplemente el ROCK QUE A MI MÁS ME GUSTA. Long live The Smithereens ... Now I lie in bed and think of her, sometimes I even weep, now I dream of her behind the wall of sleep ... YES!.

09/11/09

Song 23/31: If it be your will


Un hijo siempre quiere lo mejor para sus padres. Pues bien, ya con 13 ó 14 añitos yo lo que quería para mi madre era que le gustase la música. Que entendiese y que tuviese buen gusto. Eso no siempre es fácil de conseguir. Aunque estoy tranquilo por haberlo intentado.
Reconozco haber regalado algunos discos de Ana Belen y Barbra Streisand pero, me siento especialmente orgulloso de haber contribuido a la escasa cultura musical de mis progenitores con la adquisición simultánea de LA is my Lady de Frank Sinatra y Various Positions de Leonard Cohen allá por 1984.
La tienda en la que compré estos discos hoy no existe. Como tantas otras tiendas de discos que subsistían en Barcelona en aquellos años, murió hace unos años. Sin embargo, me es fácil recordar que tuve que armarme de valor antes de entrar y, eliminar de un plumazo mis escasos ahorros en semejante adquisición sin saber si tendría un mínimo de éxito.
Hoy, ellos mantienen el de Frankie y yo me agencié y conservo el cassette de Leonard Cohen. Tardé en darme cuenta, pero parafraseando a muchos grandes comentaristas musicales, ese disco es una jodida obra maestra … y este tema, un brillantísimo ejemplo de lo que contiene. Como tantas canciones de Cohen, If it be your will habla de un amor entregado, sumiso, envidiable en cualquier caso. Quien con más de setenta años se sigue subiendo a un escenario a defender estas canciones y mantiene la dignidad merece mi admiración. Años después tuve mi época Cohen. Hasta me leí un libro suyo – El juego peligroso -. Eso, sin embargo, no se lo recomiendo a nadie.

08/11/09

Song 22/31: Little wing



Durante un tiempo lo de Sting fue para mi una devoción. Algo inevitable. Me gustaba todo lo que hacia. Me daba igual si se iba al Amazonas a hablar con un tío con un plato en la boca o si cantaba para la reina de Inglaterra. Aquella época corresponde a la de discos como The dream of the blue turtles y Nothing like the sun. Ambos me siguen pareciendo grandes discos y, el primero en particular, uno de mis favoritos de siempre.
El problema de que te gustara Sting y a la vez otras muchas cosas, residía en que a veces dabas con gente que literalmente le odiaba. Sin paliativos. ¡Sting era auténtica basura para estos tipos!. Daba igual que le hablaras del jazz, de The Police o de lo curradas que me parecían sus composiciones. No se bajaban del burro.
En ocasiones así me solía quedar sin recursos ... hasta que la TV me brindó uno. Al parecer Sting era/es un gran fan de Jimi Hendrix. De hecho parece que el primer disco que compró fue el single de Hey Joe, nada menos. De ahi a relacionarlo con su más bien demasiado arty (¡ejem!) versión de Little wing va todo uno. Lo que ocurre es que a menudo, en directo, estas versiones se electrificaban y subían muchísimos enteros. Ya fuera con Dominic Miller o con Jeffrey Lee Campbell, era habitual ver versiones de Purple Haze o de la propia Little Wing que realmente me consagraban a Sting como un rockero en toda regla. Pues bien, la TV de la época emitió el concierto de Sting en el Tokyo dome de la gira de Nothing like the sun y con ello ayudó a solventar mi problema. ¡La versión de Little wing que allí salía es probablemente el trozo de cinta VHS que más quemado debo tener en casa!.
El plan era claro. Si alguien trataba de ofender mis gustos pop y, en particular, mi pasión por Sting ... ¡toma version de Little wing!. Y habitualmente funcionaba. Hoy no me gusta tanto, pero sigo apreciando lo que hizo Sting aquellos años. Esta claro que no habrá otro King of Pain ni otro Consider me Gone, pero en general me parece que tiene un puñado de discos (y canciones) por los que otros matarían. Por favor, respeto para el guitarrista pop-art con chaqueta a lo Don Johnson.


07/11/09

Song 21/31: Spark


Fue una época rara. Como muy mezclada. Juerga y soledad casi a partes iguales que, más inesperados problemas añadidos, hicieron que finalmente todo se fuera al carajo antes de tiempo. Supongo que no logré adaptarme o, tal vez, que no puse todo el interés que debí haber puesto. El caso es que en un clima muy lluvioso y a finales de los 90, gasté año y pico de mi vida en un piso compartido … y las cosas no salieron del todo bien.
Fue el sitio en el compré mi primer disco de Black Sabbath o el primero de Motorhead … pero lo cierto es que la banda sonora que acompaña algunos momentos de los allí vividos es bastante más lúgubre que todo eso. De hecho, al elegir un tema que pueda ilustrar esa época he dudado entre tres: Dying on the vine de The Jayhawks, Hallelujah de Jeff Buckley o este Spark de Tori Amos.
Ya venía entrenado en Tori cuando llegue a Bristol. Under the Pink era sin duda uno de mis discos favoritos por aquel entonces; de manera que cuando salió el CD-S de Spark lo compré sin mucho pensar en el centro comercial de Broadmead. Pleno centro. Broadmead era un centro comercial urbano de esos que tanto abundan en Inglaterra y que la verdad es que tienen su encanto … a pesar del olor omnipresente de fritanga proveniente de McDonalds o Fish&Chips.
El CD-S traía unas fotos de Tori bastante intrigantes y lo cierto es que mereció la pena contar con él. Más adelante adquirí From the choirgirl hotel – mi disco favorito de Tori – y hoy Spark ni siquiera está entre mis cortes favoritos del disco. De todas maneras es, sin dudas, la canción que más me retrotrae a aquel cuarto con cama, mesa y silla, cocina compartida y un WC-ducha-lavabo all-in-one que parecía una nave espacial. Tiempos raros.

06/11/09

Song 20/31: Always on the Run


Érase una vez un grupo de amiguetes que se perdieron por la sierra de Málaga. Érase una mezcla de extrañas sustancias, extraños brebajes y un furibundo acopio de materias primas de la vegetación colindante. Érase un loro negro, unas alitas de pollo y un panda de color celeste. Érase una mesa de ping-pong, desayunos con sangría, ojeras, una barbacoa en el tambor de una lavadora y una tormenta. Érase un amigo que declaró lo que parecía improbable pero no imposible. Érase otro que simplemente flotaba y, finalmente, uno más a quien nada parecía afectarle. El hombre sin química.
Érase AC/DC, Rainbow, The Black Crowes, Kiss o Van Halen. Érase Rosendo, Leño o Tabletom. ¡Qué más dá!.
Finalmente érase un descerebrado al que todo el mejunge le estalló en la cabeza. Y sonaba Lenny Kravitz ... que decía no sé que de su madre. Y el descerebrado corría por la casa. Se subía a las chumberas. Salía de la finca y bricaba alrededor del peral.
Sí, puede que el maldito Mama said no sea la mejor canción de la historia. También puede ser que Lenny sea uno de los tipos más absurdos de la industria. Pero a veces, no sabes porqué, todo funciona bien.

05/11/09

Song 19/31: Paradise City


En 1989 compré Appetite for destruction. Ese mismo día obtuve en cassette una copia de Lies. Simplemente tuve suerte. Un amigo que por aquellos años andaba empeñado en demostrarme que había todo un mundo por descubrir en lo que él denominaba “glam-rock” y yo echamos a suertes a quien le correspondía cada uno. Yo gané y elegí Appetite. El perdió y compró Lies. Cada uno, eso sí, grabó al otro el disco correspondiente.
Nunca le agradeceré lo bastante al “Pajas” (juro por dios que no se llamaba así por lo que os estáis imaginando) aquel momento. Tampoco le agradeceré lo bastante que ya en aquella época me hiciese conocer a Cinderella, Poison, Kix, Ratt y unos cuantos grupos más que a él le tenían sorbido el seso.
Como a cualquier otro adolescente del planeta Tierra, Appetite for destruction me enganchó hasta el tuétano. Nunca he escuchado más veces un disco y seguramente, nunca he escuchado un disco mejor que ese. Sé que ese tipo de sensaciones depende mucho del momento vital en el que te cruzas con una obra determinada. Bien, pues aquel debió ser mi momento porque sinceramente no consigo pensar en ningún disco que me guste más que el dichoso Appetite for destruction.
Hoy me parece increíble que estemos hablando de un disco que tiene la friolera de 22 años de vida. Realmente las cosas han cambiado mucho desde aquellos años. Las mías y las de Guns N’Roses, claro está. Pero siempre queda el cariño ...
Aquel mismo verano visité UK por primera vez. No compré muchos discos y no fui a ningún concierto. Había otras prioridades, supongo. Sin embargo recuerdo dos cuestiones “musicales” de aquel viaje: las tiendas de música y las máquinas de vídeos en los pubs. De lo primero, sin duda debo mencionar mi primera visita al famoso y creo que desaparecido Tower Records de Piccadilly Circus. ¡Dios!. ¡Si tenían una planta de Bandas Sonoras!. De lo segundo, recuerdo una escena típicamente Spanish. Un grupo ultra-heterogéneo de personas de este país que no se llama país, y que lo mismo se juntaban para ir a ver putas al Soho que a ver la National Gallery, abarrotábamos una mesa de madera poblada de vasos de pinta que, por supuesto, después robaríamos sin contemplaciones en un momento de inexplicable estupidez. Todos allí juntitos y apretaditos visionábamos Paradise City en una de las maquinitas de marras. Seguro que ninguno de ellos se acuerda aquello. De hecho yo no me acuerdo de ninguno de ellos. Eso si; me acuerdo de Axl.

04/11/09

Song 18/31: Memories of East Texas


Michelle Shocked es una cuestión personal. Aunque la conocí en los últimos años de instituto en Barcelona, fue algo después cuando realmente disfruté sus preciosos discos. Evidentemente de su esencial Short sharp shocked, pero también después de Captain Swing o Arkansas Traveller. Eran buenos años para ser cantautora. Michelle quedo en el saco de cantantas reivindicativas junto a Tracy Chapman al que a veces se adherían compositoras vanmorrisonicas como Tanita Tikaram que también facturaron excelentes discos. A mi me gustaban todas.
Memories of East Texas es mi canción favorita de Michelle y siempre la recuerdo en un viaje a Galicia que hicimos toda la familia por el año 90 0 91. No fueron las mejores vacaciones de la historia pero si que creo que fueron las últimas en las que todos nos metimos en el coche e hicimos juntos un buen porrón de kilómetros. Memories of East Texas formaba parte de una de tantas "compilations" grabadas por un servidor a lo largo de los años.
Soy incapaz de encontrar en la red una versión del tema cantada por la propia Michelle, así que os dejo con otro tema incluido en la banda sonora de Dead Man Walking.

02/11/09

Song 17/31: Whole Lotta Love


¡Mucho ruido!. Eso fue lo que me dijo una dependienta de la sección de discos de Galerías que le solía decir su marido cuando me regaló sus LPs de Led Zeppelin: ¡Led Zeppelin II y The Song Remains the Same con doble carátula y libreto interior!.
Tampoco es que en aquellos años yo fuese el mayor fan de Led Zep en el mundo, pero pronto caí en la cuenta del favor que me estaba haciendo esa señora (señora que a su vez se cepillaba a un famoso delantero del Barca por aquellos años … pero en fin, no nos despistemos del tema).
Es lo bueno que tiene ser fiel a un sitio. Probablemente la sección de discos de Galerías de Francesc Macià estaba entre lo peorcito de las tiendas de discos de Barcelona … pero mi padre trabajaba allí, mi mejor amigo vivía en la calle Villarroel y yo iba mucho mucho.
La cosa es que poco a poco le fue cogiendo el ritmo a Zeppelin. Y Zeppelin en Barcelona en aquellos años 80 tenía otra cita ineludible. Los bajos de la Plaza Catalunya donde el grupo De Kalle solía tocar aporreantes y dignas versiones de los clásicos de la banda. También nos hicimos asiduos del lugar. Whole Lotta Love … por todas partes.
Hoy, creo que mi disco favorito es III. Y digo creo porque esto puede cambiar de un día para otro. Adoro a Zeppelin, adoro sus discos y adoro todo lo que significó en el rock. No me gusta ver reuniones forzadas ni me gusta ver a Jimmy Page en compañía de raperos sin cerebro … pero Page es Page y está por encima del bien y del mal. Plant para mi sigue manteniendo la dignidad y, más importante, la calidad en sus publicaciones de los últimos años. ¿Quiere eso decir que no compraría un disco NUEVO de Led Zeppelin?. Pues no. Para que nos vamos a engañar.