Como he comentado en otras ocasiones viajar tiene muchas cosas malas ... y alguna buena. Las experimento constantemente. Una de las pocas buenas tiene que ver con la foto que acompaña este texto.
Cada vez que pasas un control en un aeropuerto; cada vez que te hacen despelotarte en aras de la seguridad mundial, cada vez que pasas por un cacharro donde te han visto hasta la marca de los calzoncillos; cada vez que has tenido que montar y desmontar tu maleta en tiempos infinitesimales ante el riesgo de perder una conexion que te deja tirado en cualquier aeropuerto; cada maldita vez ... ese momento de negritud profesional se ve continuado por tu entrada zombica en una impersonal y ultraperfumada tienda de duty free.
Y, es entonces, cuando ocurre. De repente tu vida se vuelve a iluminar por un rato. Y se ilumina porque alli esta ella. Impresionante. Tremenda. Con esa mirada que te derrite. Con ese cuerpo color oro que te destroza. Y así, hundido, indefenso ... pero feliz para la proxima media hora continuas avanzando entre la informe masa que representa el gentío aeroportuario.
J'Adore. ¡Qué ajeno debes ser a estos mis pensamientos!. Sirvan, sin embargo, estas mis palabras para agradecerte la eleccion. Agradecerte el poster. Agradecerte la bondad de ponerlo en todos los duty frees del mundo. Agradecerte esa deferencia con los pobres viajantes que buscan una luz en su camino. Gracias.