23 diciembre 2009

10 de 2009

Esto, como siempre, es muy difícil y yo ya no tengo ganas de darle más vueltas. Os dejo con mi elección. Feliz 2010 a todos los que se pasan por aquí.
1. Buddy & Julie Miller - Written in Chalk

2. Dayna Kurtz - American Standard

3. Dan Auerbach - Keep it Hid

4. The Black Crowes - Before the Frost

5. Arctic Monkeys - Humbug

6. The Decemberists - The Hazards of Love

7. Mike Farris - Shout Live!

8. Monsters of Folk - Monsters of Folk

9. Joe Henry - Blood from Stars

10. Wilco - Wilco (the album)

17 diciembre 2009

Snobismo de Oficina y Fiestas de Navidad

Las fiestas navideñas siempre traen consigo una cosa que odio: las comidas de trabajo, cenas de trabajo, fiestas aledañas y salidas nocturnas con compañeros y, sin embargo, amigos. Siempre he odiado estas cosas. No soy un tipo especialmente sociable. Inevitablemente esos momentos en los que acabas al lado de un semi-desconocido con un vaso en la mano y sin nada que contar me provocan un tremendo stress. Una sensación de "mierda, que le digo a este ahora" que no puedo evitar. La conclusión siempre es la misma. No voy. O, si voy, no suelo separarme en exceso de aquellos a los que ya controlo a base desayunos o viajes en común. De todos modos es inevitable coincidir alguna vez con la tía de la oficina que jamás te dirije la palabra, con el soplapollas de soporte que, por lo general, te parece el tío más insoportable del mundo, con el mamón que sabes que no te aguanta o con el engreído que matiza cada frase con aires de comprension y condescendencia impostada que no hace sino tocarte los cojones. A lo mejor soy un acomplejado. No lo sé. El caso es que hoy he tenido una de esas sesiones de "vamos a hablar de nuetras cosas en un ambiente relajado" y, desafortunadamente, mañana tengo otra. Hoy, por eso de que uno tiene cierta familla tonta de que le gustan cosas raras, me he visto envuelto en conversaciones sobre Michael Gondry y Johnny Depp para luego seguir con otras más mundanas centradas en el fútbol y la lesión de Pepe, mucho paddle, la afluencia veraniega de las cucarachas a las terrazas madrileñas de alguno de mis compañeros y los teléfonos móviles de empresa y su evolución imparable en esta sociedad. Han faltado Obama, los blogs, la crisis y las redes sociales de internet. Temas todos ellos en los que las opiniones de mis contertulios suelen tener una desigual trascendencia en mi futuro devenir, como podéis imaginar. Cuando el exudado intelectual finaliza, siempre tengo la sensación tantas veces repetida de "I don't fit in". Me encanta esa frase en inglés. Como suena. Su sonido refleja la realidad del sentimiento de no encajar.
Creo, aunque pueda ser un exceso de autocrítica hacia un tipo tan majete como yo, que en el fondo hay mucho de vanidad en todo esto. En el fondo es muy posible que lo que pienses de verdad es que nadie esta capacitado para hablar contigo de temas que te interesen. Es más, si alguien lo intenta y falla el tiro, aún te parece más imbécil. Como la pescadilla que se muerde la cola. Aún así hay momentos, pocos, en los que la habitación se ilumina y alguien nombra un grupo, un actor, una película o un jugador de tenis - si, me gusta el tenis - que te hace pensar que tal vez, solo tal vez, has vuelto a dar con alguien con quien puedes mantener una conversacion decente. Una conversación en la que no se nombran las mismas tontas anécdotas de empresa que has oído treinta veces, se comentan estúpideces sobre Zapatero o se menciona en alarde intelectual a Murakami, Paul Auster, Steve Jobs, Joaquin Sabina o a la puta Lisbeth Salander. Hasta que esos momentos aparecen de nuevo, sigues hablando de futbol - que gracias al cielo me gusta -, de las tetas de la tía que se sienta tres mesas más allá o de lo jodido que se está poniendo el mercado dada la coyuntura macroeconómica actual. Al fin y al cabo, de algo hay que hablar. El secreto finalmente consiste en desaparecer ante de que el alcohol excite los corazones. Ya es bastante castigo soportar estúpidos chistes vacíos cuando estás trabajando o compartiendo asiento en un AVE, como para hacerlo rodeado de risotadas y momentos de exaltación que solo sirven para avergonzarte al día siguiente. Yo lo intento. De hecho mañana tengo otra oportunidad de perfeccionar mis habilidades de snob de oficina.
... y, por si alguien se esta planteando el típico, "si tanto te jode, ¿por qué sigues con esa vida?" ... lo cierto es que no tengo una respuesta contundente. Llevo planteándome estas cosas desde que me conozco. ¿Insatisfacción patológica?. ¿Masoquismo?. ¿Cobardía?. ¿Apego al salario de fin de mes?. Todo a la vez. Who knows?.

15 diciembre 2009

Crying Lightning - Arctic Monkeys

En estos días en los que todo el mundo anda liado generando sus listas de lo mejor de 2009 o de la década, voy yo y en un arrebato de modernez, recomiendo a los Arctic Monkeys. ¡A la puta hoguera!. No, no parecen el grupo que tenga mejor reputación entre los lugares de los que soy asiduo. Sin embargo me ha encantado su nuevo disco. Como una versión asequible de QOTSA; como una versión inteligente de los propios Arctic Monkeys. Parece que se tratan de alejar del éxito indiscriminado para buscar una audiencia con más criterio. Eso siempre esta bien. No quieren ser Franz Ferdinand ni los Strokes. Quieren hacer rock y creo que con Josh Homme lo han hecho bastante bien. Atmósferas puramente stoner, baterías machaconas, retazos brit que ... ¿encajan?. A mi si me lo parece. Temas como Crying Lightning (o My propeller o Pretty visitors ...) me tienen pilladísimo y, aunque no cuestiono nada, creo que estamos ante un disco infinitamente superior al de Them Crooked Vultures del propio Homme, que por ahi ya meten entre "lo mejor de la década". Todos tienen derecho a cambiar y, aquí al menos, estos imberbes lo han hecho. Once more, listen without prejudice.

13 diciembre 2009

El sueño del lavaplatos

Hoy espero escucharla ... Una de las mejores canciones que he escuchado en los últimos años. Muy dylaniana, muy springsteen ... muy grande y muy personal a la vez. Historias de perdedores de esas que siempre me gusta escuchar. Marah, son uno de los grupos de la década sin duda alguna.

Born with a face that life would erase I chased the frustrated wind to New York Fell in love with Monique to a Yanks winning streak And we danced to the popping of corks I found work in the weeds of the kitchen where the seeds Of my dreams I did plant in the sink Where the tower of plates threw shadows on our fates And I had too much time for to think Fourteen hours a day left me little time to play With my lover who slept through her blues As the sizzle of filets was the soundtrack that played While I struggled through my headaches and flus And my vision of a day when we could get away Seemed t sink into the suds of the soap That I used to make money that I spent on my honey For to keep her in Cheetos and dope One day alone with my thoughts and the pans and the pots I was beginning to fear for our life While the burners threw heat from out under the meat I lunged with the edge of a knife And as my blood formed a rose with the sweat from my nose On the face of a China white plate I returned to a time when hope was our friend Instead of this bitch that we hate I fell to the tiles my face was all smiles The sink overflowing a flood as sous chefs and waiters And vegetable traders all stood in the path of my blood I began to relax and slowly unwind and drift off as the maitre’d cried “Well this is what happens when love starts to rot and poisons the dishwasher’s mind” I awoke to the sound of Monique calling out from her nightmarish side of our bed My wrists were all flesh there were no signs of cuts As I reached out to touch her sweet head And as the sweat on her face found a new resting place On the tip of my fingers I leaned Into her ear and told her no fear We’re just having the same awful dream

11 diciembre 2009

Auster, the king of New York

Como Lou Reed o Woody Allen, Paul Auster retrata Nueva York de forma personal. La ciudad siempre está ahí y, en permanente estado de latencia, espera su momento para asomar a las páginas con el nombre de un parque, de una calle o de una heladería en la confluencia de dos calles.
Es agradable, porque no es el Nueva York de galeristas de arte y críticos literarios de Woody Allen. Irreal e inabarcable. Tampoco el de yonkis y acabados de Reed. Demasiado andrajoso y demencial. El de Auster es un Nueva York de gente habitualmente normal. Con trabajos normales. Con vidas complejas. Como todas las vidas. Por eso la insistencia en Brooklyn, supongo. Antítesis de Greenwich Village y soplo de aire fresco frente a zonas más marginales. Gente peculiar con vidas peculiares que, de algún modo, el lector podría haber vivido. Me ha encantado Brooklyn Follies.

Prospect Park - Brooklyn - NY

10 diciembre 2009

Kate Winslet

Ultimamente me la encuentro hasta en la sopa y, aunque The Reader me decepcionó un poco, también hace muy poco que la ví en la magnífica Juegos Secretos y, ahí sí, me volvió a parecer una actriz genial. De esas que de tan normales que parecen, te crees que serán igualmente normales en su vida real. Seguramente no es la mejor actriz de la historia, pero si está entre lo más respetable de la actualidad.

08 diciembre 2009

Drogas que acaban en PAM

Una época de mi vida tuvo a esta señora de aquí al lado como compañera y amiga. Creo que, al final, te ayudas tu mismo. Te ayuda el tiempo. Pero seguramente la inhibicion de la recaptacion de serotonina debe hacer su papel.
Ayer me acordé de ella. Estuve en una farmacia a la búsqueda de Flutox para mini-Waits y asistí una vez más al asombroso reparto de drogas acabadas en -pam a dos clientes consecutivos. ¿Se te ha acabado el trankimazin?. Preguntaba la dependienta. No, de ese me queda, pero dame del lexatin que se me está acabando. La clienta no parecía estresada ni nerviosa ni deprimida ni nada de nada. Esta claro que juzgarla puede ser totalmente injusto por mi parte, pero lo cierto es que a dia de hoy, estas cosas se reparten y administran como si se tratase de aspirinas infantiles y debería tenerse más cuidado.
Resulta muy chocante ver a cualquier maruja nacional (o marujo, tanto da) abominando del alcohol que consume la juventud o de lo terrible que sería la legalización de determinadas sustancias cuando cada tarde - porque estoy un poco intranquila - se enchufa 3 mg de bromazepam y cada noche - porque estoy fatal - otro tanto de fluoxetina. Estas cosas no son juegos ni, como habitualmente se dice, son inocuas y se eliminan sin dejar rastro. Mejor dejarlas para cuando hacen falta.

05 diciembre 2009

La calle sin nombre

Con esto del cine clásico tengo la sensación de que jamás acabaré. Eso es bueno, porque en líneas generales, el cine actual peca de repetitivo, falto de imaginación y, sobre todo, ausencia de carisma. En cambio, un día cualquiera vuelves a ver El halcon maltes o Testigo de Cargo y todo vuelve a su sitio. Esa es la sensación que he tenido al ver La calle sin nombre. Una vez más, la película de gángsters perfecta. Una vez más, aunque no este James Cagney ni Bogart ni Borgnine. Sólo un gélido Richard Widmark. Un inmenso Richard Widmark del que ya he hablado en otras ocasiones y que, sin duda, es uno de los actores menos valorados por nuestra generación. Dirige William Keighley del que no sé absolutamente nada. ¡Qué más da!. Simplemente vedla. Malos que lo son de verdad, chivatos, vendidos, FBI, mujeres, disparos, bandas, persecuciones ... perfecta!.